• Por: Carlos Blanco Chelmes

Como aliviar los calambres


Quizás más de alguna vez hemos dicho o escuchado algo similar a lo que manifiesta el título de esta pequeña reseña. Los motivos para expresar dicha frase pueden ser varios, pero uno de los más comunes involucra al tejido muscular.

Los famosos y no queridos calambres son invitados no deseados que provocan un estímulo desagradable a nuestros músculos generando una pausa forzada en nuestras actividades, y que en algunas ocasiones hacen presente los improperios.

Los calambres son contracciones involuntarias de nuestros músculos, que pueden aparecer después de trabajos intensos y/o asociados a desbalances de electrolitos como sodio y potasio. En casos más extremos, pueden estar relacionados con trastornos metabólicos como el Hipotiroidismo, daños renales, etapas del embarazo, algunas interacciones farmacológicas etc. Si no estamos entrenados, muchas vezes podemos sentir los calambres en clases de pilates o de cualquier otra actividad física.

La duración de estos pueden ser breves, de no más de unos minutos de duración, ceden cuando detengo la actividad, realizo masajes y elongo la musculatura. Pueden aparecer frecuentemente en la planta de los pies, zona posterior de pierna y muslo, pero no quiere decir que otras partes estén a salvo.

Si bien, los calambres pueden ser parte de nuestras vidas, la comprensión y manejo de estos a veces es compleja, porque como vimos anteriormente, pueden tener diversas causas.

A continuación daremos a conocer estrategias de manejo en los calambres y generalidades a considerar:

  1. Detener la actividad y promover un tiempo de reposo relativo a cada persona.

  2. Masajear la zona para aliviar el dolor.

  3. Elongar la musculatura por más de 45 segundos de forma estática para favorecer la relajación.

  4. Considerar la frecuencia de estos en una zona corporal determinada, ya que podría ser un indicio de fatiga muscular en dicha área. Por ejemplo, si me acalambro frecuentemente el gastrocnemio derecho ante un ejercicio.

  5. Considerar la localización de estos: Si tienen apariciones en ambos hemicuerpos simultáneamente, relacionado con un mismo ejercicio o sin ejercicio de por medio, quizás no es solo fatiga muscular y podría relacionarse con electrolitos.

  6. Si al practicar alguna técnica que solicite la planta de los pies, como estar en puntillas, podría asociarse a fatiga muscular, exceso de carga en un tejido débil, alteraciones ortopédicas como pie plano etc.

  7. Considerar la duración: Si el calambre no cede a pesar de una correcta aplicación de los pasos 1,2 y 3, podríamos pensar en la evaluación de un profesional médico. En un caso extremo podría estar relacionada a alguna patología del corazón y podríamos hasta prevenir un infarto agudo del miocardio con pilates, por ejemplo.

  8. Por último y no menos importante, antes de entrenar a alguien, debemos saber si posee alguna patología, alguna condición médica, antecedentes previos de accidentes o lesiones, hábitos de alimentación e hidratación por mencionar algunos.

Para finalizar decir lo siguiente:

No son solo calambres, no son solo invitados desagradables…sino que existe una historia detrás de ellos y que tú quizás los invitaste de alguna forma sin darte cuenta.

Saludos cordiales y atentos a sus consultas

Carlos Blanco Chelmes.

Kinesiólogo.

cbchelmes@gmail.com

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